lunes, 30 de enero de 2017

Conciertos

Mira qué majos, me citan como autor de la foto.

Por la tarde

Otro viva. Ah, pues muy bien. La nueva me mola más que todas las antiguas. A ver dónde tocan estos que también habrá que seguirles la pista. 

Lunes 30 de enero

A saber dónde estaremos dentro de 3 meses pero...
28 de abril - Madrid - Viva Suecia. (¡Viva!)

domingo, 29 de enero de 2017

Fin de la semana

Vuelvo a casa, en la zozobra de mi corazón. 

29 de enero - 11:55

Estos conciertos pequeños donde pudes verlo todo de tan cerca, donde puedes escribirlo todo después de tan cerca, son los que me gustan. 


Triángulo de amor bizarro
Triángulo de amor bizarro II

29 de enero - 1:53

Y todavía no ha terminado enero... Este año va cargadito de música.  

Triángulo de amor bizarro en Pamplona. 

Una lista de canciones, un disco del año, un bar, un periodista.


sábado, 28 de enero de 2017

28 de enero - 22:38

Mi espíritu olímpico planetaro de sábado noche

Diálogos extraordinarios a medianoche

-Hola
-Hola
-¿Qué tal?
-Mal 
-Ah, pues bien. Te presento a Equis. Equis, este es mi ex.
-Extraordinario, Equis, te llamas como el ex de mi ex. 
-...
-...
-...
-Adiós
-Adiós
-Adiós 

28 de enero - 10:11

Los hermanos Ferreiro: Iván y Amaro

El señor productor y bajista: Ricky Falkner.

28 de enero - 1:48


Terminamos el mes Ferreiro cantando también a Los Piratas, El último de la fila y Maga. Te coges tres cervezas, te pones en primera fila y como si se derrumba el mundo. Aún he tenido que ir a por una cuarta birra.


Enorme gradisoso Iván.

viernes, 27 de enero de 2017

27 de enero - 17:39

Los Planetas siempre son una buena noticia. 

Solos tú y yo...


Mi visita al Parlamento de Navarra

Me meto a tomar un café antes de enfrentarme a la prosa, pido la clave del Wi-Fi y me pongo una canción de Viva Suecia en el iPad. La mañana viene cañera, hay que llevar los oídos con ecos de cosas agradables: voy de visita al Parlamento de Navarra y me parece que me va a aburrir como una ostra con lo que voy a escuchar allí. Artículo completo.

jueves, 26 de enero de 2017

26 de enero - 23:40


Volver para ir al médico y al parlamento... esperpéntico todo. Escribir mi artículo allí mismo mezclando música indie y política navarra y ya solo soñar con salir de nuevo a toda prisa rumbo a Madrid. La presidenta de Navarra me ha dicho muy seria cuando me la han presentado y me ha apretado la mano que me conocía de leerme. Yo le he apretado la mano aún con más firmeza y le he dicho que yo a ella también le conocía, de escribirla. Muy seria ella, muy serio yo. Curioso encuentro de dos personas muy muy muy graves. Se podía cortar lo negro de la atmósfera soleada que entraba por los cristales del edificio con una espada gorda, con una nomba nuclear. Educación ante todo, eso sí, un encuentro muy correcto pero denso, demasiado. Ya soy capaz de sostenerle la mirada y la pose a cualquiera.

miércoles, 25 de enero de 2017

25 de enero 22:28

Lo nuevo de Los Planetas. Una lagrimilla, dos, tres... la de dios de lagrimillas, los pelos de punta, el bajón terrible de la terrible tristeza, el reencuentro con mi biografía, el nuevo añadido a ella estrofa a estrofa y el alegrón final al enterarme de que van a puto Benidorm en julio. Al final voy a cogerle cariño a ese infecto lugar costero. Pedazo de Festival que se han montado y que creo que no me lo pierdo ni de puta coña. Gracias señores padres por preverlo todo con meses de antelación, mucho antes de que yo entendiera algo, y por tenerme ya una habitación mirando al mar para que pueda beberme mil Budweiser y disfrutar escuchando a todos esos grupazos en el Low Festival. ¿Alguien se viene? Manda un correo.

Pincha aquí y avanza hasta el minuto 19:30 y disfruta del Espíritu olímpico y de Voy a por tabaco de Los Planetas. Grabado en El refugio antiaéreo. Joder...


Ya tengo regalo de cumpleaños
(No es mi año... llego para variar con 365 días de retraso. Me caso en su Puta madre, esto era del festi pasado. A tomar por el culo una pequeña alegría que tenía)

El alcalde de Irroña

Y entonces nunca marcamos aquel gol del empate que casi hace que me cayera rodando del graderío del alegrón, porque yo estuve allí, y se difuminarán en todas las hemerotecas, como en Regreso al futuro, las fotos de aquel instante. ¿Aloisi? Por Aloisi no me viene nada. ¿No querrás decir Aloisirón? Aloisirones hay 11... o los que quieras. Artículo completo.

25 de enero - 0:33



Me dice una amiga que si me apunto a verlos en verano en un festi a estos que siempre me han parecido un poco moñas, los Cómplices o Presuntos Implicados, que siempre los lío, del indie español. Bueno, le digo, esta nueva canción me gusta. Me apunto. Pilla entradas. De este y de los que quieras. Qué cojones, este año no reparamos en gastos ni en ciudades. Total, tampoco es que tengamos grandes obligaciones ni familiares ni contractuales así que, al lío, que para eso somos adultos. Tenemos coches, mochilas, amigos, tiempo y pasta. Y todo es bastante barato además. Si a eso unes que al de Placebo me invitan, por ejemplo, y que a algún otro festival también, pues imagínate los meses divertidos que nos esperan. Este año vamos a toda hostia. Me lo voy a ver todo, me lo estoy viendo todo. Carretera y música. Vivan los 40 que se nos vienen encima. Por fin estoy ganando pasta escribiendo y nos la vamos a fundir en vivir como dios. Por fin. Que la tristeza nos pille de resaca de vuelta de vete tú a saber qué concierto. Sigo de terapia y no se me ocurre mejor terapia. A tomar por el culo.

25 de enero - 0:01

Kokoshca. Qué planetera es esta canción... y de Pamplona. A buenas horas. Me gustan.

lunes, 23 de enero de 2017

Madrid - 23:24



Adoro esta ciudad. No puede gustarme más. No hay lugar en el mundo donde me encuentre más a gusto que aquí. Lo que me quitó traumáticamente me lo da casi al instante de forma milagrosa. Es tan jodidamente vital que tú te subes al puente a mirarla, cuando llegas sin avisar, por verla desde fuera, ajeno, melancólico, cómo se acelera como un disparo, y enseguida repara en ti. Sin decir nada a nadie ella te ve y te agarra del tobillo y hasta que no te vuelve a meter en la vida a hostias no para. Si te vas a negar a vivir en el puto torbellino no te acerques. Esta ciudad no es para espectadores ni para enfermos ni para personas que buscan el orden, o sea, el aburrimiento semanal de ir en chandal al súper a por cereales para el desayuno. Esta ciudad es para vivirla como un animal salvaje, protagonista, y yo sé y puedo vivirla así. Ahora tengo más tablas y más cinismo para hacer lo que me salga de los cojones con más fuerza. Ahora sé más. Ahora me descojono de todo yo porque no tengo nada que perder. Incluso puedo trabajarla así esta ciudad que es un paraíso. Me he puesto en forma y ya no fumo. Qué cosas. Esta ciudad la conozco tan bién... no me acordaba, pero la conozco tan bien, ay, qué alegría reencontrarme con ella. Esta vez no me va a hacer daño nada. Estoy vacunado ya para todo. Una vez que te rompes ya cualquier ruptura es solo una rajita más en tu alma que ni reparas en ella de tantas como tenías. Esta vez solo hay vida hasta que explotemos todos, yo el primero, o el mundo. Ya no hay proyectos anodinos, ya no hay tópicos, porque esos revientan aún más pronto que tú.

Madrid te huele, lo sé, ahora lo sé, y entonces te empiezan a gotear mensajes para ir a cenar, a comer, a conciertos, a fiestas, a estrenos de cine, a exposiciones en galerías de champán y risas y tontería, a presentaciones de libros, yo qué sé, a todo, pero todo de todo, como antaño, como siempre, joder, de gente que no veías hace siglos. Nunca deja de sorprenderme la de tipos que se acuerdan de mí después de tantos años, con un cariño que me abruma, porque yo no hice nada por conservarlo. Siempre deseo que me olviden todos y nunca lo acabo de conseguir. Una cosa extraña y curiosa esta que me pasa porque cuando vuelvo a quedar con alguno voy con precaución, pero nadie suelta ni un reproche, carcajadas y abrazos fuertes, besos y sonrisas y camareros llevando copas.

Adoro esta ciudad porque siempre todo es lo mismo pero mejor. Adoro esta ciudad donde siempre hay futuro, donde siempre hay unas puestas de sol sobrecogedoras en un horizonte perfecto de luz que te envuelve. Adoro esta ciudad donde todo siempre está por hacer, de nuevo, una y otra vez. Adoro esta ciudad de locos donde la vorágine es la rutina. Qué lejos queda la provincia y las celdas mentales desde este lugar y que cerca te sientes del cielo y de tu tiempo. Madrid... siempre soy feliz aquí.

23 de enero - 15:31

Madrid es la mejor vinoteca del mundo 

viernes, 20 de enero de 2017

20 de enero - 20:20

Ya estoy aquí. Volvemos a Madrid... Chamberí. A mi estación de siempre. 

La gran belleza

Me despierto entre sudores, mirando al techo. Febril. Desanimado, cansado, hecho un asco. Me despierto más que febril, con mucha fiebre en realidad. Artículo completo

20 de enero - 1:33

Ya tengo grupo preferido para querer ver este 2017


Vuelves a diario 
por que el hambre va por barrios 
el problema 
es que te gusta reincidir 

Tanto sufrimiento 
para irnos descontentos 
hay momentos 
que nos cuesta digerir

Viene luego el pulso 
y el suspense en fin de curso 
y las caricias arrancadas de raíz 

Todos tus amigos
la familia y los vecinos 
creen que tiene su derecho 
a decidir, en fin 

Cambia el gesto serio 
ya han caído los imperios 
y aunque te haya
prometido resistir 

Tarde o temprano
se te rompe entre las manos 
y esa sangre nunca salta 
del tapiz 

Hay más enemigos 
en la piel de los testigos 
que entre aquellos 
que juraban contra ti 

Ven a verme un día
yo te espero de por vida 
sé que, nadie tiene claro 
a dónde ir, a dónde ir, a dónde ir...

A dónde ir...
A dónde ir...

Madrugada del 20 de enero

No me puede gustar más el azul, mi color preferido. Feliz día de San Sebastián a todos los donostiarras.

miércoles, 18 de enero de 2017

No tenéis ni puñetera idea

Hablaba también de libros y de sofás y de la libertad de que cada cual hiciera y tuviera los gustos que le diera la gana, pero eso nadie me lo ha comentado. A la gente le explicas que su gusto no es el tuyo y ya te quieren prohibir la entrada no a nuestro restaurante, porque también es el mío, sino a todos. La pulsión por la censura y la prohibición que flota en la sociedad políticamente correcta en la que vivimos es de dar terror, pero esa es otra historia. Texto completo

18 de enero - 3:38

Autorretrato o truco

18 de enero - 2:18

La bien querida - De momento abril

18 de enero - 1:58

Dinero - Mata Hari 

martes, 17 de enero de 2017

Jep Gambardella

Espectador y protagonista. 

¿De qué hablo cuando hablo de mi depresión? 



“Ni una pizca de suerte” oigo que dice Jack Nicholson en “Mejor... Imposible” y así me sentí yo también en ese instante, tirado en el sofá viendo la película. Ni una pizca de buena suerte porque al final lo que me estaba pasando era más grave de lo que creía. Se me hizo un bolo en el ánimo y mi existencia explotó haciéndose la noche más noche y la niebla más niebla. No tenía palabras para explicarlo y tuve que buscarlas, pero de eso me fui enterando más adelante. 



Estaba convencido de que en mi vida podía con todo hasta que la última gota, yo qué sé, ponle el nombre que quieras, que la persona que querías se va cansada de ti con otro, por ejemplo, o que se te muere un familiar cercano o que te despiden del trabajo. Incluso puedes llamarla así, una tontería que nadie entendería que fuera la causa de tus males, te hunde en un estado extraño de ansiedad, tristeza viscosa y llanto desbocado y traicionero que no eres tú, que eres tú, que no sabes que eres tú. Y que te jode en cualquier momento del día o durante el sueño, a su antojo. Eres su esclavo. Dejas de controlar tu vida. La depresión te sube en un vagón y te lleva por toda su montaña rusa a una velocidad endiablaba, por todo el tren de la bruja sacudiéndote en la cara sopapos hasta la desesperación. Date por jodido. En ese parque de atracciones hay hasta casa del terror, sé consciente de ello cuanto antes. 



Sinceramente hoy creo que la causa es lo de menos, al final te caes, da igual qué haya hecho que te vengas abajo. La última gota puede ser espectacular pero solo es la última gota. La mía fue después de cruzar toda una noche en soledad buscando una última respuesta, mi último acto heroico e inútil y absurdo. Llegué a casa de milagro, fue un tránsito muy peligroso, me metí en la cama y ya no me volví a levantar en mucho tiempo. Oficialmente me declaré enfermo, aunque ya lo estaba hace bastante. Tomé conciencia de que se me había roto el alma al ver cómo el mundo conocido desapareció en dos tardes y una noche conduciendo desvelado. Dejas de tener retaguardia hacia la que volver y tampoco tienes frente a ti nada hacia dónde ir. La depresión a mí me empujó a ese limbo. El proceso había sido agotador y me rendí y me quedé postrado. Pero eso fue luego, la última estación del descenso a mí infierno mental.



De una depresión no se sale improvisando. Yo improvisé mucho durante esos meses anteriores a asumir mi convalecencia. Hice de todo, me obligué. Obligarte a hacer algo, con tu voluntad tan arrasada, es durísimo. De una depresión no se sale dando vueltas hacia abajo en espiral cada vez más deprisa, como en la que estaba, pero como nadie me había explicado nada, pensaba que con no estar quieto, con salir de la cama y hacer lo que fuera iba a remitir. Al final solo conseguí marearme más. De una depresión no se sale solo cambiando rutinas por cambiarlas, aunque lo necesites y lo hagas. En mi caso llegó hasta ser contraproducente. Cuanto más cambiaba mi forma de vida más me desesperaba porque no obtenía resultado alguno. Tocaba botones de un panel de mandos que no conocía y solo conseguía que saltaran más alarmas. Cada vez tenía más ansiedad y más episodios de fuerte tristeza. La tristeza se me presentaba en oleadas, como ataques de aviones bombardeando. Llegaba, me devastaba y se iba, cada vez con periodos de calma más débiles. Da igual lo que hiciera, la tristeza venía y me reducía a escombros. Solo quiero volver a casa, coger la bici y subir montes hasta que me reviente el corazón o la cabeza, pensaba. Y lo hacía, y lo hago, cuando conseguía ponerme en pie de semejante tralla insufrible. El deporte de alta intensidad me ayudó a no pensar en aquel periodo donde no sabía qué ocurría. No sé si es bueno o malo no pensar, pero aliviaba los síntomas que estaba sufriendo y a eso me tiré, como un náufrago desesperado. Mi tabla de salvación era agotarme tanto que no podía luego ni articular palabra.



En una depresión se entra corriendo cuesta abajo y se sale, si se sale, gateando cuesta arriba. Eso nadie lo explica. De la tristeza nadie habla, de la tristeza solo escuchamos sobreentendidos, eufemismos que no hacen honor a este horror animal, salvaje, insufrible que es. Te rompes tanto por dentro que no te reconoces. Nada. Tus recuerdos o tus planes futuros que ya nunca harás, acuden a tu memoria o fantasía para torturarte a su antojo, desordenados. Habría ido contigo a París este verano si no me hubieras dejado, te repites una y otra vez, o habría escrito un reportaje en el periódico sobre tal tema si no me hubieran echado antes, te dices convencido. El descontrol cada vez ocupa un espacio mayor. Quieres frenar tu cabeza y solo la aceleras. Cuanto más sereno quieres estar, más te emborrachas de enfermedad. Es desquiciante. Parece una juerga salvaje, pero al revés. El bar está vacío, el camarero barre y tú en un rincón pensando en todo lo que has perdido y que ya no volverá, agarrado a la máquina de tabaco que está apagada buscando respuestas que no existen, completamente sobrio. No sé cómo se llega a este punto donde no puedes tomarte ni un café tranquilo porque esa oleada de tristeza, devastadora, te nubla los ojos con lágrimas que te avergüenzan porque te dominan. Es el momento de tu vida donde más débil tienes la voluntad y es la etapa de tu vida en la que tienes que ser más fuerte. El esfuerzo es incluso físico. Te deja baldado la mente girando en vertiginosos pensamientos circulares. 



Cuando menos te lo esperas, te encuentras con algo que te hace retroceder emocionalmente semanas. Eres la bolsa de plástico de American Beauty dando vueltas frente a la cámara mecido por fuerzas con las que no puedes pelear. Pero no es bello, es una mierda. Cualquier viento que te roza es un huracán que te tumba al instante. ¿Cómo evitas soñar con todo lo que te hace tanto daño? No puedes. Esa es la conclusión a la que he llegado, pero eso nadie me lo había dicho nunca y peleaba y me ofuscaba porque otra vez estaba ahí ese sueño. Vas descubriendo cada día que los granos que te salen son los síntomas de la varicela que es tu depresión. Aprender a estar enfermo, conocer cada síntoma y descartar los que no son a la vez que estás enfermo es un calvario. Es todo tan raro, tan nuevo, tan desconcertante. Imagínate a un afectado por apendicitis que tuviera que aprender primero que ese dolor de su vientre es muy preocupante y requiere con urgencia atención para que no se convierta en peritonitis, pero que esa tos que arrastra, y en la que ha fijado su atención, es un irrelevante catarro de otoño.



Al principio la causa de la tristeza es real, el llanto por una pérdida de algo que tenias, pero conforme vas avanzando descubres que esa tristeza ya no posee un motivo tan definido, se vuelve una tristeza con un motivo más difuso, más endeble, y aunque te esfuerzas en que siga teniendo aquella causa por la que todo crees que empezó, cada vez te cuesta más enfocarla así, terminando por ser una tristeza por la tristeza, una tristeza por sí misma, una tristeza que no sabes cómo remediar porque no tiene una causa que ya la origine contra la que pelear.



A los deprimidos no les digan nada, es una inutilidad, ellos son plenamente conscientes de todo. Lo mejor que pueden hacer es acompañar, dejarles hablar y como mucho, lo que hizo un amigo mío, y que creo me salvó la vida. Me dio una tarjeta de una psicóloga y ya está, sin palabras, y luego nos fuimos a ver cuadros en algunas galerías de arte porque quería comprar algo para su despacho y me pidió que le acompañara para elegirlo juntos. Y ahí empezó a cambiar algo, pero retrocedamos, que esto es una sacudida tras otra. De nada sirve que le digas a un deprimido que se anime, salvo para minar su autoestima por no poder conseguirlo, claro. Es como que le digas a uno que tiene un tumor que se lo extirpe él con sus manos y ya está, solucionado. El depresivo sabe que tiene que animarse, pero se frustra porque no consigue lograrlo, o mantenerlo en el tiempo lo suficiente como para ir ganando confianza. No se vuelven tontos de golpe, su inteligencia sigue intacta, no es un problema de no saber qué hacer, es un problema de no saber cómo hacer. Todo preso sabe que con saltar el muro es libre. ¿Cómo salto el muro? Pues eso.  



No sé qué es una depresión porque yo no soy médico, sino paciente. Yo solo intento ponerle las palabras precisas a lo que siento para poder transmitir de manera más eficaz lo que me ocurre a mi psicóloga. No quiero ayudar a nadie, esto no es un artículo de autoayuda, aquí solo te vas a ayudar tú con un profesional adecuado. No hay más camino. Eso lo tengo claro. La ciencia no produce soluciones mágicas y todo proceso de curación es complejo y duro. 



Uno de los problemas con el que me he encontrado al aprender a estar deprimido es que los males psíquicos están llenos más que de metáforas de eufemismos, de diminutivos, de sobrentendidos que en vez de ayudar a la gente, lo que hacen es liarle más, justo cuando está en un momento tan delicado de su existencia, flotando en la nada. Cuanto antes reconozca un deprimido los síntomas de la tristeza, de la ansiedad, del aburrimiento, porque yo empecé aburriéndome, cosa que no me había pasado nunca, antes podrá asumir que algo ocurre en tu interior para pedir ayuda profesional. 


Aburrimiento, sensación de claustrofobia, ganas de dormir constantemente, de no querer salir de la cama, incapacidad para concentrarme realizando actividades que antes eran casi rutina, tristeza más o menos generalizada con episodios de gran tristeza, de congoja, que producían unos llantos desconsolados incontrolables. Esos han sido mis síntomas más claros. Y supongo que habrá más, claro. Lo importante es que todo eso no son pozos, ni nubes negras ni bajones, ni charcos... ni milongas. Todos esos síntomas no son metáforas ni eufemismos, son realidades concretas. Hay que ayudar a la gente a reconocer sus realidades con realidades, porque las metáforas las carga el diablo, o sea, el desconocimiento, y pueden alargarles tanto el proceso de curación como el proceso de asimilación de que tienen un problema grave del que deben tratase. A mí lo que más me ha ayudado es buscar la palabra precisa cuando tengo mis sesiones de psicoterapia, por eso pienso que cuanto mejor te expreses, antes te estarás curando. Por eso creo que es tan importante hablar mucho sobre el tema de la depresión y conseguir entre todos expresiones certeras para que la gente que sufre y que no se sabe expresar con tanta diligencia como otros, pueda apoyarse en estas palabras que entre todos ponemos en común. Es muy importante conseguir transmitir todo de la forma más asépticamente posible, menos literaria, más quirúrgica. A mí es lo que me funciona mejor, pero yo qué sé.



Hoy sigo fastidiado pero de forma cada vez más suave, aunque a veces me hunda de nuevo en los síntomas más espectaculares y parezca que retroceda meses. Hay que tener paciencia y yo no la tengo, pero puedo suplirla con tenacidad. Cabezonería me sobra.



Mi psicóloga me ha proporcionado un camino, el mío, hacia el nuevo horizonte que en mi espiral primigenia del proceso, esa en la que gastaba tantas fuerzas inútilmente, no existía. También me propuso después de una primera evaluación el uso de medicamentos, supongo que antidepresivos, tranquilizantes, cosas así. No indagué más, pero siempre tuve claro que si lo podía aguantar, no iba a tomar nada. Si había bajado a mi infierno salvaje de tristeza y ansiedad, quería dar una vuelta con los ojos bien abiertos, a ver si había algo que mereciera la pena aprender o algo que tuviera que esquivar de improviso para no abrirme la cabeza con más brechas. Esta fue mi decisión personal, pero no se la recomendaría a nadie, cada uno que tome sus decisiones individuales. Creo que todas son válidas, como todos los métodos para dejar de fumar son los correctos si al final consiguen su objetivo. Esto es lo más jodido por lo que he pasado, estoy pasando, estoy transitando, estoy cruzando y estoy saliendo, reptando. Me empiezo a sentir de nuevo, a ráfagas, destellos, muy de tarde en tarde, otra vez yo. Un yo diferente, un yo que tiene menos miedo que el anterior y que tiene más determinación para conseguir las cosas que desea. 



No sé si es algo común o solo se dio en mi caso pero me di pronto cuenta de una circunstancia extraña que me sucedía. Cuanta más triste estaba, menos miedo sentía. No sé qué significa, pero me resulta curioso y por eso lo señalo. Miedo o tristeza parecen estar comunicados de alguna forma, al menos en mí. ¿El miedo solo está hecho para la felicidad? ¿El miedo solo está para recordarte que eres mortal y que todo lo bueno es pasajero? Cuando el pico de tristeza fue máximo el miedo se esfumó de mí por completo. Me sentía capaz de caminar por el alféizar de un rascacielos aunque tuviera un vértigo insufrible diez minutos antes de estar oficialmente deprimido. 





Nunca voy a decir la burrada de que pasar por una depresión estuvo bien, porque es la peor experiencia que he sufrido, que estoy sufriendo en mi vida, pero con el tiempo sospecho, intuyo que podré decir que ya que me tocó pasear por todos mis miedos, frustraciones, tristezas, ansiedades, complejos de la forma más cruda posible, logré salir de ahí convertido en una persona que me gusta más. Espero... Y eso es todo. 




viernes, 13 de enero de 2017

13 de enero - viernes

Ya soy periodista... y noticia. Qué cosas pasan cuando pasan cosas. Cuanto peor te va en un aspecto de tu vida mejor empiezan a ir otros que estaban un poco más deteriorados


Logroño le da mil vueltas a Pamplona

Ahora dejo en el estante a Murakami y su correr como un poseso, y cojo a Ray Loriga, un ensayo sobre la escritura que tengo en mi librería desde el año 2010. Ha sido dejar las redes sociales, las emisiones de radio, la televisión, la vida contemporánea y volver a leer como un condenado. Música, café, si se puede bici y trasnochar. Algo de vino y libros, a mansalva. Trasnochar leyendo en el sofá es un vicioArtículo completo.

jueves, 12 de enero de 2017

Atardeceres



Acóplate a la bici, fija la trayectoria, calcula la frenada e inclínate bastante a tu derecha para tomar la curva por el punto exacto, como si quisieras tocar con la rodilla el suelo, ese es tu anhelo, hasta que salgas, pongas la máquina vertical y comiences a pedalear de nuevo lo más fuerte posible, hacia abajo, centrado en evitar baches y pensando en la siguiente curva que sabes que es hacia la izquierda, peraltada y con casi 360°. Se hacía de noche, había que apretar un poco. El cuentakilómetros de la bici se ha puesto a 67km/h al final de la recta. No está mal.

miércoles, 11 de enero de 2017

Una historia alternativa de Pamplona que no va a gustar a nadie

A lo que íbamos, que vienen dos reyes de fuera, recordemos, un gabacho que “hablaguía gago” y una españolaza o protoespañolaza, no voy a discutir por todo, nos miran y dicen, “a tomag pog saco, se acabó, vamos a creag la Pamplona modegna”. Artículo completo

domingo, 8 de enero de 2017

8 de enero - 4:27

Sobreviviendo al otro lado del precipicio


Tres festivales en la oficina de prensa, gestionando las redes sociales y más cosas, claro, de todo, son suficientes. Se acabó. Cambio de equipos, cambio de personas. Buscando nuevos proyectos, es decir, al paro. Este último ha sido durísimo. Pensé que no lo conseguiría, al borde del renuncio constante, pero al final hemos llegado a la orilla, rotos, destrozados, y si no vivos, porque yo no estoy vivo, al menos no muertos. Me llevo algún concierto pequeñito, algunas canciones infinitas, algunos bares, alguna gente, algunas muchas lágrimas, algunos paseos por noches congeladas tristes, algunas pocas sonrisas, algunos camareros que te salvan la vida la peor noche, algunos artistas, algunos cafés, algunas cervezas... yo qué sé, la cara de sorpresa y felicidad absoluta de esa desconocida que estaba llorando agarrada a su novio porque había perdido su entrada y ya estaban agotadas cuando le he regalado una que tenía yo. Cosas así. Chorradas en realidad. Hacer que un crío pueda hacerse una foto con su ídolo y cómo te abraza luego como si fuera lo más importante que le ha pasado en su vida. Si fuera verdad eso del buen karma tendría para diez vidas de felicidad plena, pero es mentira. El buen karma, como cualquier dios, no existe. Esto de hacer el bien va a cuenta de nadie. Y mejor así. Hacer el bien buscando una recompensa es de malas personas. Yo no soy buena persona pero tampoco espero nada a cambio de hacer las cosas así. Supongo que tambien soy un egoísta porque ver a la gente feliz me da algo de calma durante un rato. Solo es eso. Bueno, lo que sea. Es tarde ya. Mucho. Ahora toca desaparecer una temporada. Hay cosas de las que ocuparse. Supongo que volveré o no o yo qué sé. Tampoco soy una gran pérdida. Ya iré viendo. Fin de la primera parte, como el disco de los Piratas, o quizás fin del mundo, como la canción de Los Planetas.

   

sábado, 7 de enero de 2017

7 de enero - 3:21

Ancín, Santi Balmes. A ene ce i ene.

Love of lesbian en la oficina

Love of lesbian antes del concierto



Cosas que he hecho hoy: conocer a Love of lesbian. Majetes, sin más. Demasiado profesionales hasta en la pose locuela. Agradables pero como con un toque de cansancio y aburrimiento de repetir lo mismo una y otra vez muy patente. Educados, mucho, y amables, también. Sensaciones que he percibido, sin mucho más análisis. Estos grandes shows cada vez me gustan menos, todo tiene un aire a otro día más en la oficina que tira para atrás. Hay muchas cosas que han dejado de impresionarme hace mucho, como este tipo de formato grande y otras que han empezado a emocionarme mucho, como el pequeño formato de ayer. A la música hay que desnudarle de todo lo que no sea música para saber si te dice algo o no. Santi Balmes, el cantante, por cierto, estaba muy afónico.

viernes, 6 de enero de 2017

6 de enero - 20:00

La coreografía perfecta de ver currando a un montón de gente durante todo el día para meter en un concierto a 5000 personas es el verdadero espectáculo del que estoy disfrutando hoy.

6 de enero - 10:36


Sigo en estado de shock. Hay que joderse...


6 de diciembre - 0:43

Algunas las he berreado como un puto grupi

No sabéis lo importante que era esto para mí. Tampoco voy a explicar por qué porque es tan personal que nadie lo iba a entender. El caso es que he estado hablando con Amaro Ferreiro un buen rato de su música, de los Piratas, de su hermano Iván... Qué tío más majo, joder. No sabéis como necesitaba exorcizar ese puente con niebla, o intentarlo, con algo así. De esa última foto no me voy a olvidar en la puta vida. Una noche intensa e inesperada esta. He recuperado un universo de canciones que creía perdido para siempre. Incluso, para que todo fuera más desconcertante, tras el concierto, la primera canción que ha sonado en el bar ha sido Cumpleaños Total de Los Planetas. Mañana todo esto me resultará anecdótico pero hoy calma mi ansiosa tristeza. Un regalo de reyes como otro cualquiera.

jueves, 5 de enero de 2017

5 de enero - 23:23

Regalo de noche de reyes inesperado.

Comienza el mes Ferreiro. Hoy Amaro en Logroño, delicado y muy elegante. No lo esperaba así en directo. Una grata sorpresa. A final de mes Iván en Pamplona. Coda de las 0:13: el concierto del año y eso que esto no ha hecho más que empezar. Acojonante.

5 de enero - 15:20

Las nuevas tecnologías han creado oficinas más chulas: los bares

Escribí algo bonito el otro día y lo bonito se convirtió en humo. No le gustó a nadie. Ni un solo "me gusta" en la página del periódico en Facebook. Pues nada, volvamos a las hostias, contra todo, que es lo que tiene éxito. Comprobado. Mientras tanto yo cobro por lo que escribo para poder hacerlo en bares que me gustan de ciudades diferentes a la que nací. Hoy he escrito el artículo de mañana en este sitio tan agradable con esta canción de Iván Ferreiro en bucle. Ojalá mañana se peleen a gusto mientras desayuno en una cafetería que tiene un café sublime, lejos de todos, tras haberme ido esta noche a ver a su hermano Amaro tranquilamente, echando unas cervezas conmigo mismo sin pelear con nadie. Volveré al hotel por el camino más largo, con los cuellos subidos, escuchando la misma canción, para pasear la noche con calma. Hoy no hay Reyes Magos. No tengo sueño.







miércoles, 4 de enero de 2017

4 de enero - 23:13

Los chalados de Hidrogenesse


Papaya. Hoy noche más Radio3. 


4 de enero - 14:33

Mi primer festival, chispas. Y en verano al Muwi...

Feliz año o yo qué sé

Refugiarse en la cocina, al lado del transistor, escuchando algún programa de radio donde cuentan historias es el mejor antidepresivo que conozco. Artículo completo

¿Qué día es hoy? - 0:55

Los Bengala en Actual Festival. 

Por cierto, ya tengo garito preferido en Logroño: Café La Luna. Tienen mil cervezas diferentes y telepatía para ponerme mis canciones favoritas. Ayer fui solo porque de camino al hotel escuché a Pearl Jam y me metí sin pensarlo a tomar algo. Me encontré con mil amigos que no había visto  nunca y salí cuando lo cerraron, conociéndolos a todos. Adoro Logroño.


Siempre por la noche


domingo, 1 de enero de 2017

Paraavalancha


Paraavalancha: estructura metálica a modo de barandilla, que se colocaba en los estadios de fútbol cuando las localidades eran de pie, y que servía para evitar que la gente de la parte superior del graderio pudiera abalanzarse sobre la del inferior. Durante los partidos podías apoyarte en ellas, morderlas, patearlas, darles de cabezazos, colgar atada la bolsa de los bocadillos o agarrarlas como un condenado cuando había alguna jugada emocionante contra tu equipo o a favor de él, para pasar el trance.

Mejor... imposible

Tú haces que quiera ser mejor persona...
Escribir... siempre escribir mientras hoy hay una película preferida o mañana una mesa vacía de cafetería o pasado un paisaje o una calle o una azotea o un paseo o una canción o media medianoche rellena. Escribir... como último acto de supervivencia.

1 de enero - 15:19

Hasta que el guardián tropezó, se tambaleó y cayó por el precipicio

1 de enero - 0:33

Sofá, champán y Cachitos para entrar en el 2017