miércoles, 9 de noviembre de 2016

Una explicación incómoda

A veces yo también lo veo todo muy claro. Si pudiera empezar de nuevo empezaría por el final. No me callaría nada. Si no puedes trasmitir esperanza a un destruido no trates de consolarlo porque en realidad el que busca consuelo a su costa eres tú. Él se hunde más y tú te quedas con la conciencia tranquila. Perfecto negocio, y muy egoísta, por cierto. Madura y asume que los actos tienen consecuencias, que esto es la vida real y las heridas que producimos sangran. Aunque no te guste las consecuencias de lo que has decidido es lo que libremente has querido desmontar. Yo no puedo absolverte y hacer como que nada ha ocurrido. Yo no puedo protegerte más, que es lo que me pides, que te diga que sigue sin pasar nada, pues no, sí que pasa y mucho. No somos niños a los que se les pueda engañar con esas cosas, claro que pasa. Pasa todo, no puedo decirte lo contrario, y más cuando una de las cosas que me has echado en cara para mandarme a la mierda es que te protegiera demasiado. Creo que en realidad nadie en tu vida te ha hablado claro y te ha dicho que la vida es solo es "I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat". Desde esa frase aterradora por ser completamente real, adulta, se comenzó a construir la libertad del siglo XX, el mundo imperfecto en el que mejor hemos vivido los occidentales en nuestra historia, luchando contra las fantasías de promesas de paraísos en la tierra imposibles. ¿No querías ser una persona adulta? Pues esto es ser adulto.

Te has formado una idea de alguien, sin preguntarle para tener una certeza mayor de la verdad, y le abroncas a él por esa fantasía que te has montado en realidad con tus propios defectos. El frankestein tiene más de ti que de mí y obligarme a levantar un discurso para defenderme de él, sin darme además salida alguna para remediar nada de lo que me acusas, es muy injusto y muy egoísta.

Últimamente tengo la sensación de que la gente solo me usa como un espejo para hablarse a sí mismo. Todo lo que me suele reprochar mi interlocutor es justo con lo que le definiría yo a él, pero me lo he callado siempre, por no armar follón. Alguien tenía que ceder. Error mío. En realidad no hay más autoengaño que levantarte la teoría porque te deja tranquilo de que todo esto es fruto de un autoengaño del otro. Tenía que haberte hablado con la crudeza que es la vida, sin poner ni un gramo de filtros dulces, pero me equivoqué, pensaba que eras menos infantil y que te darías cuenta de que yo me daba cuenta de todo. La gente no valora lo que tiene y se aburre con facilidad de la vida serena, más o menos feliz, más o menos bella, más o menos vivible. Tienen la expectativa de que algo mejor está debajo de ese edificio que poco a poco hemos levantado. Luego lo tiran y debajo no hay nada. ¿Qué esperabas? Escombros por todos los sitios, escombros que ya es tarde para que vuelvan a donde estaban cumpliendo su función con eficacia. Pero los que tenemos que madurar somos los demás, claro, porque tenemos la certeza por la experiencia acumulada por nosotros y observando a los demás que es peor un transcurrir revolucionario que no ha funcionado nunca que lo que teníamos y que podíamos haber reformado con tiempo y a nuestro gusto, con calma, disfrutándolo.

Te traía flores, pero casi que las voy a dejar aquí a los pies de mi lápida, para que me hagan compañía porque no va a pasar y no va a haber consuelo, esto no es un juego de niños que engañándoles diciendo que no les duele les deja de doler. Las cicatrices de la tristeza no se pueden arrancar nunca. Sé de lo que hablo pero sospecho que tú no te has enterado de nada. Soy una persona adulta, pero tranquilidad, algún día podrás decir lo mismo. Seguro.

Ya lo verás alguna vez, o no, yo qué sé. Solo espero que después de dar mil saltos por mil sitios buscando algo más perfecto, que creo que es lo que te va a pasar, como la adolescente que en realidad quieres ser, a saber por qué, no eches de menos lo que fuimos construyendo imperfecta y humanamente dos adultos.

Cuídate y escribe cuando llegues. Te espero en el futuro en el que yo ya estoy.



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