sábado, 26 de noviembre de 2016

Sofá

Es un poco extraño escribir en un blog que no tiene visitas. Ni una en las últimas 24 horas me dice la pestaña de estadísticas. Mejor. Me siento como un cantante que un día tuvo éxito pero el grupo que tenía se separó y tuvo que volver a casa a empezar o a terminar de cero. Una copa de vino, un sofá, los pies con calcetines, una manta y alguna canción. Aquí ya no hay bullicio. Aquí ya no hay vorágine. Aquí solo hay silencio. Si me ha dejado el grupo que más quería en el mundo es hora de dejár yo las cosas más superfluas también. Lugares con gente gritando, programas de radio políticos, redes sociales... quedarme yo con una copa de vino, un sofá de sábado noche, una mantita, radio con canciones, un puñado de recuerdos orbitando en la cabeza, mucha melancolía y silencio. Somos mejores, nos hacemos mejores, cuando ya no tiene remedio, cuando ya nadie nos ve, cuando con la angustia no puedes hacer un paquetito de soluciones sino solo un paquete de papeles que llevabas en la cartera para tirar al fuego. El vaso mirado desde arriba es una noche de estrellas sobre la bóveda celeste. Soy un iluso, qué poca gente nos echa de menos. Hoy creo que me quedaré dormido en el sofá. Mañana cuando despierte dejaré el vaso en el fregadero. Lo único bonito que tiene este sofá es que se ven aterrizár los pocos aviones que llegan. Mañaná subiré la calefacción. Mañana es otro domingo por la tarde más. Me estoy quedando dormido.



Órbitas concéntricas en un vaso

6 comentarios:

  1. Las estadísticas fallan, sabes? :(

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  2. Gracias por el comentario. Echo de menos, solo es eso. Creo.

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  3. "Qué poca gente nos echa de menos" Ese sentimiento es sobrecogedor.

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  4. Te seguimos. No a diario, pero te seguimos.

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