miércoles, 23 de noviembre de 2016

Los paraguas bajo los soportales los días de lluvia.

Si hay un lugar donde la gente no sabe qué hacer ese es un soportal un día de lluvia. La gente va por la acera con su paraguas y al entrar a cubierto el paraguas se convierte en un objeto sospechoso, incomodo, que no sabemos muy bien qué hacer con él. Los hay que no lo cierran y caminan como si debajo del porche el diluvio continuara, los hay que lo cierran y caminan como si hubiera salido el sol y los hay intermedios, que sin cerrarlo, lo colocan como si fuera una lanza destinada a tumbar a las personas que le vienen de frente. De las tres opciones, las de caballeros andantes es la más ridícula y precisamente suele coincidir con la gente más vergonzosa. Esos son los mismos que cuando tienen que llevar un ramo de flores lo llevan hacia abajo, ridículamente. No hay nada que aumente más tu autoestima que llevar un ramo de flores y que la gente te vea. Ese tiene alguien importante en su vida a quien regalárselo, dirán todos, así que llévalo bien arriba y con mucho orgullo. Quién va con un ramo de flores en alto por la calle siempre sonríe más, es más feliz y mejor persona. Por ello, no lleves el paraguas como si no fuera contigo la cosa, abierto y hacia abajo. Si eres un vergonzoso ten cuidado, puedes hacer más el ridículo que haciendo el ridículo.

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