martes, 8 de marzo de 2016

Revueltas

Doy vueltas lentas alrededor de mis cosas que he ido soltando y que orbitan, rodeándome a su propia velocidad. Doy vueltas intentando que se me peguen de nuevo a la estructura los despojos. Doy vueltas para recomponerme con mis trozos. 

Doy vueltas mientras me pongo unos calcetines con un agujero en el pulgar. Doy vueltas cuando me paro y nada ha ocurrido y me quito las zapatillas y el agujero ya alcanza dos dedos más. Doy vueltas a las cosas y antes de que las solucione se deshilachan. Doy vueltas complejas como un simple. 

Doy vueltas a las exposiciones de fotografías y a las librerías y a tus espinales para que no se te alisen. Doy vueltas a los pozos y a los patios de casas traseras de la parte vieja. Doy vueltas con la lengua a la muela que me duele. El estomago da vueltas por mí y por ti. Te da vueltas. Te doy vueltas para que te vuelvas. 

Doy vueltas a un CD de los Rolling Stones antes de meterlo en la radio del coche. A Mick Jagger nunca le pasa nada malo. Quiero sonreír como Keith Richards pasados los 65 años. Doy vueltas con el coche antes de aparcar. 

Si estoy quieto me revuelvo, como cuando estoy sentado en el patio del Palacio del Condestable y el Wi-Fi no quiere sacarme de allí, dejándome colgado.



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