domingo, 30 de septiembre de 2012

Biografía de mentiras

Un día apagas el cigarro, o lo tiras por la ventana como fue mi caso, y dejas de fumar. Eso es un hito en tu biografía pero no recuerdas exactamente la fecha porque para alguien que no suele acordarse ni de los cumpleaños de sus amigos, guardar datos absurdos no es su estilo. 

Si no tuviera tiempo pensaría en escribirme una biografía falsa, pero como lo tengo, prefiero leerlas, o no hacer nada. Quizás si no lo pudiera remediar, buscaría unos datos con los que entretener a todos los que se acercaran buscando respuestas. ¿Qué día quieres que te diga que dejé de comer tabasco, o de comer pipas, porque hace mil años que no las como, yo que fui un compulsivo consumidor de ellas durante la etapa escolar? ¿Cuándo fue la última vez que cogí mi primera bicicleta? Desconfío de los que se acuerdan de todo. Acordarse de todo es sospechoso. 

No me acuerdo de casi nada porque todo suele responder a una evolución sin estridencias. ¿Desde cuándo somos amigos? Pues no hubo un día que se pueda señalar en un libro que alguien quiera escribir. Somos amigos porque un día, tiempo después de que nos conociésemos, nos fuimos haciendo imprescindibles en los paisajes de los otros y en los nuestros propios. Incluso al revés. ¿Nos peleamos? No. Hoy ya no somos amigos, porque llevamos años sin hablarnos, pero no pasó nada, simplemente dejamos de hablar un anodino día, con la intención de volvernos a llamar como siempre pero nunca más se produjo otra comunicación. Y hasta hoy. ¿Si nos cruzamos nos saludaremos? Supongo que sí, pero a veces es mejor cambiar de acera para no tener la respuesta. Sigamos así, qué más da. 

¿Existimos mientras la gente nos recuerda? Si nadie me recordara, seguiría existiendo hasta dejar de existir, por mucho que entonces se apiñen todos en corro para recordarme. Yo existo, y cada vez recuerdo menos. Espero no ser un asesino. 

Como tampoco recuerdo cuándo fue mi última clase universitaria, me gustaría escribir en mi biografía verdaderamente inventada que aún soy un universitario, no practicante, pero que lo soy. Por poner algo, por no tener que memorizar una nueva fecha absurda de una vida más absurda todavía en la que salí por última vez de un aula. Si pudiera, si realmente me interesara, intentaría escribir una biografía que me dejara en mal lugar, siempre. ¿Qué mas da? Dentro de 100 años todos nuestros desencuentros no interesarán a nadie, y mejor así. 
 
René Magritte - Le faux miroir