martes, 10 de abril de 2012

Layla y la brisa de un día con amigos

Mira, te pones una canción de Eric Clapton y que desaparezca hasta la música. Mientras suena "Layla", como si se derrumba el Universo entero a pedazos. Peor para él. Sólo pido que nos deje terminar la canción. Nada más. Ya tendría que ser mala suerte que con la de miles de años que este tinglado fofo y mentiroso en el que vivimos está en pie, sea precisamente a nosotros los que nos corresponda el trabajo de echarle el cierre, jodiéndonos la canción a medio terminar. Hoy hablábamos de dónde estaría contenido el Universo, mientras comíamos y bebíamos y mirábamos a un gato a punto de comerse dos pájaros, subido a un árbol. Hacía calor, sol. ¿De verdad importará dónde estamos mientras estemos? Tengo la cara caliente por la brisa. 

Me levanto, saco del minibar imaginario una botella de whisky y me pongo dos milímetros para seguir encajando golpes como un sparring de mandíbula de cristal, escuchando la canción de las dos canciones. ¿Por qué tiene dos partes tan antitéticas Layla? ¿Hay que buscarle sentido o está hecho para que no se lo busques? ¿Una forma de tomarle el pelo al Universo porque nos lo toma antes él a nosotros?

¿Cuántas versiones tendrá Eric Clapton de esta canción? En Youtube hay una montonera enorme, con diferentes tiempos, con diferentes acompañantes, con diferentes gafas, con diferentes guitarras. Todas son la misma canción completamente distinta, pero en todas esa guitarra me vuelve majara. Layla enchufada o desenchufada.


Pongo otra, otras dos, Eric Clapton con Mark Knopfler, primero rápido y luego lento, convencido de que no puede ser bueno escuchar algo ten bueno. El Universo parece que aguanta. Normal, yo tampoco me desperezaría para irme a dormir antes de llegar la menos a las quinientas reproducciones. Mucho amagar y al final se raja como cualquier otra promesa. El Universo es un mindundi.

Sigo más. En los años ochenta a Eric Clapton le quedaban igual de mal los trajes que a alguien que no hubiera pisado un escenario nunca. ¿Por qué dan la sensación de que son inmensos esos pantalones de vestir y esas americanas con hombreras desquiciadas?

Puntea notas como si las detuviera con su mano, en mitad de la frenética carrera, para ponerles nombre a todas, una a una, antes de pegarles una palmadita en la espalda para dejarlas ir, a que cumplan con su deber y retumben, por todo el tiempo.

Los coches vuelven hacia la ciudad, por un camino de piedras, dejando detrás el cielo y las lomas de montañas con viñedos, con el sol cayendo hacia un contraluz de sonido de ruedas ya sobre el asfalto. Ha sido un buen día, mientras vamos metiendo las marchas más largas, para entrar en Pamplona de nuevo a 120 km/h y en quinta.

Eric Clapton parece un Dios, pero si fuera por su vestimenta, más bien parecería un hortera con pintas. Quizás eso sea un poco también el Universo, pienso mientras se apaga la luz del móvil en la mesilla, antes de que todo quede a oscuras.

8 comentarios:

  1. Siempre genial!
    Al gato dejadle que sea feliz... que se coma los pájaros!

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  2. Gracias! El gato tenía la mirada concentrada de un opositor, como poco. Jejeje.

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  3. Yo siempre me imagino el universo metido dentro de una caja de zapatos, apilada entre tantas otras en un armario...jaja. Tal vez alguien abra la caja un día y la luz nos deje ciegos. Supongo que todo surge de la necesidad de encontrar un significado a las cosas que nunca llegaremos a conocer del todo.

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  4. La idea de las cajas me ha molado!! Jeje. No hay cosa que más angustia me haya creado que intentar mirar al universo de tú a tú.

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  5. Joder, Layla. Podría escribir párrafos y párrafos. Es curioso, pero descubrí esa imprescindible canción en su versión 'unplugged', que para mí fue la verdadera 'Layla' una buena temporada. Aquello fue en el 93, si tu disco favorito es 'Achtung baby', el mío, al menos el de mi primera juventud fue 'Unplugged', de Clapton. Sé tocar casi todas las canciones y lo habrá escuchado 3.403 veces. Conozco los aplausos, las risas, las coñas entre canción y canción.

    Es una de esas grandes canciones. La parte del piano está puesta para darle categoría de CANCIONACA INMORTAL.

    Respecto a los trajes, lo he pensado alguna vez. No es su culpa, es de los putos ochenta.

    Seguiremos comentando.

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  6. Yo durante un tiempo también pensé que esa canción, la del umplugged, que tenía grabado en cinta, era la verdadera canción. Curioso cómo antes la información teníamos que currárnosla y por eso el conocimiento era más lento y sólido.

    Seguimos.

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  7. ¡Qué sabrán los ingleses! jajaja... Eme antes de pe siempre.

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