viernes, 17 de febrero de 2012

Apuntes

He imaginado las mejores novelas del mundo, lo que ocurre es que cuando salía de la ducha olvidaba anotarlas antes de que se me olvidaran para siempre. La de novelas que habrá completadas, pero aún por escribir...

*****

¿Qué pienso cuando te escucho? Nada. Sólo recuerdo. Tus canciones son mi pasado. Si tuvieras silencios serían quizás mi futuro, o mi billete de tercera hacia la parte trasera de mi vida. Ya no hay revisores en los trenes. Ya no hay a quién echarle la culpa de las paradas pasadas.

*****

He estado enredando y mejor que me hubiera quedado quieto. Solía echar una risas por Twitter con un profesor de Filosofía de Zaragoza al que no conocía de nada. Hace tiempo que no coincidían nuestros mensajes, y me he enterado indagando en su perfil de Twitter que hace un mes tuvo un accidente de moto y se ha matado. Me siento extraño, la verdad. Hoy eres una frase en una red social y mañana eres un cadáver. La vida o la vives hoy o mañana sólo serás un silencio absurdo que quizás nunca se haga atronador para nadie. Era majete, y de Osasuna. Yo gritaba gol en 140 caracteres y él me retuiteaba, decía, para picar a sus alumnos maños. Y así íbamos haciendo, chorrada va chorrada viene, alguna con más enjundia, alguna con algo de indignación, alguna con letra y música. ¿Cuánto tardamos en darnos cuenta de que hay voces que se han ido callando en el camino? La de objetos personales que dejamos entre los vivos cuando morimos. De tanto que dejamos por todas partes, y como no conocemos cómo son las presencias o las voces, incluso puede que haya gente que nunca se percate de que ya no estamos entre tanta foto, estado, pensamiento o botella con mensaje lanzada contra la marea en la que nos novemos a diario. Jodida vida ésta en la que dejamos de ser inmortales como mucho a los 20... Me da la sensación de que siempre vivimos en una prórroga, que es imposible hacer ningún plan porque todo es tan precario, tan inestable, tan ahora es blanco y dentro de dos segundos es negro, que quizás nunca se lleve a cabo nada de lo que planeaste con tanto mimo. Vivimos como gilipollas para morir como gilipollas. Pues vale... La existencia de algo, incluidos nosotros, es absurda, por lo que perder el tiempo en odiarse o en cultivar enemigos, por ejemplo, o en dejarse las uñas para conseguir diez metros cuadrados más de casa o de garaje, es una soberana estupidez. Y así estamos, hasta que no estemos. Vivimos como locos para ganar experiencia y conservar recuerdos en el mejor de los casos, y cuanto más cargada tenemos la cabeza de todo ello, la muerte los esparce por el aire como quien tira un puñado de harina contra el viento. Toda la vida corriendo para morir siempre, tarde o temprano, a un metro de la meta. De la vida sólo merece la pena los besos y subir el volumen de la música hasta no escuchar nada del exterior.

*****

El frío es como las luces frías. El frío es como las noches frías. El frío es como un suelo de baldosas frías. El frío es del color de los empastes de plata de antaño, que se mascaba y seguía sabiendo toda la boca a frío durante semanas.

Frida Kahlo - Viva la vida

4 comentarios:

  1. Antes tenía un montón de pósit en el bolso con anotaciones, alguna idea para desarrollar, de esas que cuando surgen parecen brillantes. Luego no sabía qué hacer con ellas, nunca se me ocurrió elaborar un estupendo post como este tuyo.

    Ahora las ideas surgen en el momento más inoportuno, en una línea contínua de la carretera, como ese paisaje que desaparece fugaz porque igualmente la línea continua te impide detenerte. También suelen ser bastante prolíficas cuando se pocha la cebolla o espesa la bechamel, y no es plan de que se quemen las croquetas.

    ResponderEliminar
  2. Yo he vuelto al cuaderno y me gusta. Hay escritores que llevan una grabadora, pero a mí me daría vergüenza hablarle a una máquina y aún más vergüenza escucharme luego.

    ResponderEliminar
  3. ese libro del lateral hoy es un día para que nos lo metan por los ojos, lo veo y escucho por todos los lados, medios, etc.

    ResponderEliminar
  4. Me gusta la foto de la portada.Por ese espigón del Kursaal sólo se puede volver si primero has llegado hasta el mar. No tiene salida. Y hace frío y llueve porque siempre hace frío y llueve. Los paraguas sirven para taparse las caras. Es un buen libro. Habla de lo mismo que la foto.

    Saludos!

    ResponderEliminar