lunes, 22 de agosto de 2011

Balconing

Son las siete de la tarde y hace una temperatura de 38 ºC en Pamplona según la aplicación meteorológica de Yahoo (Yahoo no es reconocida como palabra válida en el Word del señor Bill Gates. Bill Gates tampoco. Algo es algo). Esto es un infierno. Hay calor hasta en el calor, y el único ventilador que tengo es el del portátil que zumba como si no fuera a haber un mañana. A lo mejor nos torramos y realmente no hay mañana. Esperaremos, como en el café de Rick, en Casablanca.

Con el calor no apetece ni echar la siesta, así que me pongo a leer la prensa. Otra forma de pasar calor, bochornoso en este caso, al ver cómo la humanidad no es que merezca morir... es que se suicida ella sola. Así, sin más. En lo que va de verano 3 chalados (chalado tampoco es una palabra que le guste al Word) de la Europa civilizada se han matado por saltar de los balcones de los hoteles para ver si llegaban a hacer la bomba en la piscina. Chof-chof-chof... Y hay diez heridos más, de regaliz. Casi-chof.

Balconing lo llaman, así, como con una dignidad sobrevenida que no se la cree ni los que saltan haciendo la carpa desde sus alturas. Requete-Chof. Seguro que hay gente que le echa la culpa a cualquier cosa, por ejemplo, a que no tenían verjas del suelo al techo como las jaulas de los monos,  menos a los atontados (atontado sí que es del agrado de Microsoft, tiene que haber alguna cuestión sociológica en todo esto que se me escapa; por cierto, Microsoft sí que le gusta al programita, normal). Vaya, la realidad supera a mi escasa imaginación. He seguido leyendo la noticia en El País y efectivamente, la culpa es que la barandilla está ahí y no en el techo, o casi. España es un país peligroso porque tiene barandillas donde han estado toda la vida. Estamos locos, definitivamente. Un balcón abierto es una provocación, claro. Intolerable además, como todas las provocaciones. Parecemos críos o parecemos adultos que queremos que nos traten como a críos.

Provocación intolerable. Démosle vueltas al tema, por seguir haciendo nada que aún queda tarde para pasarla escondido en la bañera.

Provocación intolerable es toda una unidad, como pechos turgentes. Provocaciones turgentes mola más... en el medio (no de comunicación, sino en la mitad) está la virtud y en el vino, la verdad. En Latín suena mejor pero con este calor no me salen las florituras y no voy a buscarlo en Google (jodido Gates... tampoco Google). Intolerables pechos suena raro... no sé. Ah, y las predicciones meteorológicas no son nada halagüeñas, siempre. Hoy en concreto anuncian que el calor no va a remitir (porque el calor remite, o no remite, es otra unidad inmutable), hasta dentro de unos días. En fin, seguiremos sudando tinta china, desde la trinchera, leyendo la prensa como se debe de leer de lejos que salpica. Sal-pica. Curiosa palabra también. En fin... me voy a tomar un refrigerio y a ver si se me ocurre algo de lo que escribir.

Roy Lichtenstein - Sun rays

2 comentarios:

  1. Lo que decimos, gilipolling... Y este calor no ayuda. Antaño, en mi pueblo, en estas oleadas de calor, a la gente normal ¿? le daba por suicidarse. "Fulanito, que se ha tirao de cabeza a un pozo"... ¿Te das cuenta?, cambian las formas y los fondos, el fondo del pozo por el de una piscina... En fin.
    Buenas noching!

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  2. Por cierto... todos extranjeros en la chorrada esta del balconing. Aquí se prefiere el ponte hasta las cejing de todo.

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